Mobirise


Crónicas de Raccoon City


-Un brindis por Ashton.- dijo Phill alzando su vaso lleno de jugo de piña.

-¡Salud!- respondió Dan llevándose su jugo de naranjas a los labios.

Yo y mi jugo de frambuesa preferimos mantenernos ajenos al brindis….

Estaba anocheciendo y junto con dos de mis “camaradas” que había conocido tras un par de días en Ashton, nos encontrábamos en lo alto de una colina observando el frondoso y enorme valle que se extendía al otro lado de los cerros. Me fue fácil charlar con Phill y Dan cuando nos conocimos, ya que los tres teniamos una razón porqué hacerlo y esta razón también fue la única que nos hizo ver que algo nos unía y nos hacía distinto a los demás en Ashton: nuestro paso por Raccoon city.

-Fue gracioso lo que ocurrió en esa ciudad de mierda…- dijo de pronto Phill con su mirada perdida en el horizonte.- se suponía que me iba a casar aquel día… aquel maldito día en el que todo se fue al diablo…

Dan y yo solo nos miramos.

-¿Qué se supone que tiene de gracioso eso?- preguntó Dan.

-¡Es que yo aún no me compraba el traje de novio! Jajajajajajajajaja…

La risotada de Phill se oyó rara en aquel momento, parecía querer esconder una amargura que luego tras una pausa salió a la superficie.

-Era una de las cosas que hacía reír a Cinthia…, yo y mi eterna costumbre de dejar todo para última hora. Una vez para una navidad estuve toda la mañana afuera en el centro comprando el arbolito para la noche buena…, esa ves ella se molestó conmigo ¿saben?, pero luego cuando veía su sonrisa… su hermosa sonrisa… significaba que todo estaba bien. Siempre me pedía que nos casáramos pronto, que nos fuéramos a vivir juntos… lejos del mundo… ella quería que viviéramos juntos lo antes posible como si algo malo estuviera siempre por suceder y que vendría a separarnos y a arruinar nuestros planes, no sé, ella siempre andaba con ese temor. Y yo siempre pospuse todo eso… nunca me atreví a hablar en serio con ella sobre nuestro compromiso… y para cuando ya nos habíamos decidido a dar el gran paso le dije que me esperara ahí en Raccoon city, ciudad donde vivía con sus padres, mientras yo cerraba unos compromisos para así llegar sin preocupaciones a nuestro casamiento…, obviamente era una mentira… lo que hice fue darme la gran vida con unos amigos durante varias semanas, visitando prostitutas y haciendo fiestas… ya saben, para despedirme de mi soltería…

En este punto del relato a Phill se le quebró la voz y dejó de mirarnos a los ojos.

-Cuando viajé a Racoon city me enteré de los disturbios que estaban ocurriendo en el lugar… me fue imposible comunicarme con ella… todo era caos. Conseguí que me llevaran hasta la casa de sus padres y al llegar los saqueos ya habían comenzado… no había rastro de ella…, luego me topé con la parte de superior de su cadáver en un callejón aledaño. El punto de todo esto que les he contado es que… yo debí haber muerto en ese infierno llamado Raccoon city, yo merecía ese castigo, no ella…. Ahora cada vez que cierro los ojos cuando me voy a dormir veo su rostro, su dulce y hermoso rostro pidiéndome que nos casemos…

Hubo un silencio, Dan y yo permanecíamos callados sin encontrar las palabras adecuadas para poder hacer sentir mejor a Phill. De pronto Dan abrió la boca.

-Bueno, cuando ocurrieron los hechos ahí en Raccoon City…- comenzó a contar Dan.- yo sabía que la única forma de salir vivos de ahí era huyendo, salir lo antes posible de esa ciudad. No fue hasta que llegué al aeropuerto cuando me enteré de que las autoridades lo habían cerrado, nadie podía salir y nadie podía entrar. Un amigo policía me avisó que un contingente militar estaba evacuando personas en camiones en el lado poniente de la ciudad, así que ese era mi próximo destino,… lamentablemente una mujer ya infectada había llegado al lugar antes que yo y esa enfermedad se había propagado…

Dan hizo una pausa para observarnos a Phill y a mí, quienes le escuchábamos con toda nuestra atención, luego prosiguió:

-Un último camión estaba por salir con su parte trasera llena de gente… era mi oportunidad, pero no había espacio. Recuerdo que había un pequeño niño de unos 5 años de edad arriba que lloraba mucho… estaba asustado… y al parecer nadie lo abrazaba, ni lo consolaba, seguramente sus padres habían muerto o se habían infectado antes de poder subir al camión junto a él. Esas malditas cosas comenzaron a acorralarme… y yo no quería morir… no quería morir, pero ese niño lloraba mucho y nadie lo consolaba… lo cogí de un brazo y… ocupé su lugar. El camión arrancó y la multitud de zombis se quedó atrás devorando al pequeño. Los que estaban arriba del camión se encontraban demasiado asustados y cansados como para reprocharme por lo que hice, o bien se dieron cuenta que quizás ellos hubieran hecho lo mismo en mi situación, no lo sé. Pero lo que si sé, es que el mes que viene mi hijo Noel que vive con su madre cumplirá 5 años de edad… y yo no sé, no sé si sea capaz de mirarle a los ojos…

Dan comenzó a llorar en este punto del relato.

-Ahora le tengo más miedo a mi pequeño hijo de 5 años que a cualquier zombi u otra cosa…- terminó por contarnos.

Pasó un breve instante y de un viaje me acabé mi vaso con jugo de frambuesa. Al cabo de un momento Phill me habló:

-¿Qué hay de ti, Leon?- me preguntó.- ¿alguna cosa que quieras decirnos sobre Raccoon City?

-No deseo aburrirles…- contesté.- era mi primer día oficial como miembro del departamento de policía y me encontré con todo eso infierno. Tras escuchar sus historias por primera vez me considero afortunado…

Y es que cuando uno piensa que ha sorteado y enfrentado cosas horribles y ha salido airoso en la vida, hay quienes deben enfrentar una realidad mucho peor… la de tener que lidiar consigo mismo y su culpa día tras día.






Esa ciudad me seguirá adonde vaya...

LEON S. KENNEDY, 02:06 A.M.

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